Primer
mandamiento: desvincular gran parte del pensamiento de los propósitos
e intenciones humanas.
La
escuela le plantea al niño la necesidad de emplear un pensamiento
desvinculado. Desvinculado significa ajeno a los intereses y las
intenciones humanas, que constituyen la matriz de origen del
pensamiento infantil.
La
escuela prescribe desvincular progresivamente las funciones
cognitivas del niño, de las impurezas anecdóticas en que se
originaron. Exige al niño que destile símbolos, construya
estrategias, domine recursos, piense en formas.
Desvincular
es formalizar, descontextualizar, abstraer, controlar, aprender por
aprender.
Segundo
mandamiento: actitud intencional de aprender.
El
niño ha aprendido muchas cosas, pero las aprendió incidentalmente.
El sistema escolar le pide que las aprenda intencionalmente. Saltz
diferencia ambos aprendizajes, el aprendizaje intencional: el sujeto
se ve en la necesidad de proporcionarse, a si mismo, señales que le
ayuden a la posterior recuperación del material almacenado, tiene
que tener un cierto control de sus estrategias de almacenamiento y
recuperación de la información.
En
el caso de los escolares, que tienen un dominio escaso de sus
estrategias de almacenamiento de información o emplean
estrategias muy ineficaces, el aprendizaje incidental puede ser
mucho más eficaz y poderoso. Por eso, en los primero años de
escolaridad, el mejor aprendizaje es, con frecuencia, el que el niño
hace sin darse cuenta, y el mejor profesor, aquel que proporciona a
sus alumnos, sistemas de elaboración y análisis en profundidad,
suficientes como para favorecer el aprendizaje incidental. El
profesor establece estrategias que el niño no posee por sí mismo.
Lo
más eficaz, puede ser establecer una tarea de orientación adecuada,
que favorezca el almacenamiento, sin que el niño se aperciba que
está aprendiendo.
Tercer
mandamiento: atención a las tareas escolares.
La
escuela, exige del niño una atención mucho más selectiva, que la
que éste empleaba en las exploraciones y juegos preescolares. Pide
un filtrado riguroso de la información relevante, con respecto a los
estímulos que no lo son. Exigencia que está muy directamente
relacionada con un gran número de fracasos escolares, de niños que
tienen dificultades de rendimiento, por un retraso de desarrollo de
la atención selectiva o por un déficit más permanente de la misma.
“Desorden de déficit atencional”, que resulta fácil confundir
con retrasos leves en el desarrollo de la atención selectiva,
especialmente en los primeros momentos de incorporación de los niños
al sistema escolar
Cuarto
mandamiento: tratarás de controlar la selección y empleo de tus
recursos intelectuales y de memoria.
El
sistema escolar obliga al niño a ejercer un control, también más
intencional y selectivo de sus recursos cognitivos, se trata de un W
SZ de las estrategias intelectuales, conceptuales y de memoria.
Lawson,
plantea hasta qué punto es posible enseñar habilidades
metacognitivas a los sujetos: es decir enseñarles a conocer,
controlar y regular sus recursos, capacidades y estrategias
intelectuales y de memoria.
Nuestra
educación fracasa a la hora de enseñar a planear, a organizar,
jerarquizar, secuenciar las estrategias y procesos mentales y
distribuir adecuadamente los recursos cognitivos. Gran parte del
fracaso se explica porque nadie ha proporcionado, a los alumnos,
explicaciones de cómo se trabaja, y el empleo de las herramientas
cognitivas es desordenado o inadecuado.
Quinto
mandamiento: desarrollar, emplear y compilar estrategias y
habilidades especializadas y el tratamiento de la información.
Oleron,
distingue tres clases de habilidades: naturales o espontáneas, las
que aparecen en el curso del desarrollo, y se mantienen en el marco
de la actividad espontánea del organismo. Las segundas se basan en
las disposiciones naturales del organismo, pero su desarrollo y
mejora dependen de la práctica prescrita por la escuela, y más
tarde por la propia profesión. Las habilidades de tercer nivel
podemos denominarlas actividades instrumentales. Situadas en la cima
e intervienen para incrementar su eficacia, movilizándolas y
coordinándolas.
Estas
últimas habilidades, se identifican con los recursos metacognitivos.
Las segundas, son estrategias concretas que el niño tiene que
adquirir en la escuela, para formar conceptos, almacenar y recuperar
la información y resolver problemas.
Así,
los fracasos escolares, se explican porqué el nivel de las
estrategias exigidas por las tareas, es superior al poseído por los
niños (dificultad estructural), porque este no posee las estrategias
o las operaciones exigidas por la tarea (deficiencia estratégica), o
porque no ha automatizado y compilado estrategias inferiores, que
exigen todos sus recursos, los que deberían dedicarse a la tarea
principal (falta de destreza).
Sexto
mandamiento: dominar nuevos modos y códigos de representación.
El
aprendizaje escolar consiste, en gran parte, en el dominio progresivo
de códigos de representación de carácter analítico, de propósitos
generales (lecto-escritura) o más limitados (como los sistemas
algebraicos). Cuando los niños acceden al sistema escolar, los
fracasos escolares estás relacionados con dificultades de
lecto-escritura. El nombre genérico es dislexia.
Cuando
el niño consigue dominar la lecto-ecritura, deberá esforzarse en
comprender y emplear correctamente, códigos que tienen propósitos
limitados de inferencia y que son de naturaleza muy formal y
abstracta, y lejana a la naturaleza, en gran parte analógica de sus
códigos naturales.
Séptimo
mandamiento: organizar y descontextualizar progresivamente muchos de
tus conceptos, ampliando sistemáticamente tu memoria semántica.
El
objetivo cognitivo de la escuela, es construir una buena memoria
semántica. Un conjunto bien organizado de conceptos, esquemas,
reglas y programas que apenas tengan ligazón contextual, con
episodios vitales concretos que permitan asimilar, lo mejor posible,
unos nuevos contenidos y procedimientos. En muchos casos de
fracaso escolar, lo que observamos es una estructura de memoria
desintegrada, en que los elementos de conocimiento, permanecen como
islotes episódicos y concretos, sin constituir una estructura
conceptual organizada y abstracta.
Octavo
mandamiento: emplear al máximo tus recursos de competencia lógica
y/o memoria a corto plazo, cuando lo exijan la tarea y el profesor.
Los
conceptos de competencia lógica y memoria a corto plazo, están
relacionados en la definición de desarrollo estructural del sujeto.
La MCP, puede imponer limitaciones a las posibilidades de
mantener información en la conciencia y de procesarla. Muchos de los
fracasos escolares, son fallos de programación en el sistema
escolar, cuando éste exige la asimilación de conceptos o aplicación
de esquemas y estrategias, que sobrepasan el nivel cognitivo que
tienen los sujetos a los que pretenden enseñar.
Noveno
mandamiento: asimilar realmente los contenidos y generalizar tus
esquemas, habilidades y estrategias, solo los explícitamente
enseñados y los nuevos.
Los
esquemas pueden asimilar nuevos conocimientos mediante tres modos
principales:
Agregación:
cuando el sujeto puede limitarse a incorporar una noción a
contenidos, a un esquema existente, sin modificarlo.
Refinamiento:
cuando el esquema tiene que acomodarse (sin sufrir modificaciones
sustanciales), para sintonizarse el nuevo contenido.
Reestructuración:
se produce cuando no sirve ningún esquema poseído para asimilar el
nuevo contenido, y es preciso construir, quizá por analogía, con
otro anterior.
No
asimilación:
los nuevos contenidos, no se anclan en los esquemas poseído por el
niño, y las posibilidades de creación de un nuevo esquema, está
demasiado lejos de su competencia estructural
Décimo
mandamiento: parecer un niño interesado y competente.
La
percepción interpersonal, las expectativas y percepciones de los
educadores, pueden determinar decisivamente las posibilidades de
éxito o fracaso de sus alumnos.